Las telas de cortinas de un solo color o con dibujo pequeño son las más económicas, porque los problemas que pueden surgir al casar los dibujos no tienen gran importancia y no se desaprovecha casi nada. Las telas de lana gruesa y de tweed son difíciles de coser; es mejor un algodón de trama tupida. Antes de decidir, comprar 30 cm. de la tela, aunque si es de dibujo, conviene que tenga uno de ellos entero.

Colocar entonces la tela sobre la ventana y observar cómo queda. Se puede también hacer una prueba para ver si la tela encoge; se dobla en dos a lo ancho y se cortan dos cuadrados de 10 cm. de lado.

Si se deshilacha, hay que coser los dobladillos con un zigzag. Se lava y se plancha uno de los cuadrados y se compara con el otro. Si se ha encogido, se compra más tela para hacer los dobladillos más grandes.

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